Salir de Jóvenes fue divertido… por suerte, hemos cambiado

Si pudiese volver a cuando eramos jóvenes… ¡te morirías de verguenza!

 

¿Quién no recuerda esas primeras fiestas de cuando apenas (e incluso por mucho), no tenía aún la mayoría de edad? Sí, sí, nos referimos a las primeras fiestas de adolescentes, de jóvenes.

Con ánimo de recuperar ese espíritu y reírnos un poco de nosotros mismos, desde Melobusco hemos querido rememorar esa época.

Beber hasta morir: La primera premisa y déjenos decir que bastante estúpida era la de beber hasta que el cuerpo no nos dejaba más. Para ello se creaban todo una serie de juegos (igualmente descerebrados) que sólo tenían por finalidad acabar borrachos como cubas. Pregunta o trago, acertar con una moneda en un vaso de chupito, la ruleta, el juego de los números… ¿Quién nos iba a decir que al cabo del tiempo muchos valoraríamos profundamente el sabor de un Gin Tonic bien preparado o de aquel Vodka o Ron que un amigo que ha estado en Polonia o Cuba nos ha traído?

jóvenes

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Cantar desgañitando la voz: Quizás se trata de una consecuencia de lo primero pero de jóvenes era frecuente acabar coreando a grito pelado los cánticos más sonados. Ahora pensamos en esos pasajeros del metro que en su día nos vieron bailando a las doce de la noche y se me cae la cara de vergüenza. De una generación de adolescentes fiesteros surgió lo que ya podemos considerar el himno nacional de las noches españolas. Alcohol, alcohol, alcohol… hemos venido… el resultado nos da igual.

despedida de soltero

Ligar mal: ¿El resultado nos da igual? Obviamente no nos daba igual, pues gran parte de la noche consistía en encontrar a la media naranja para acabarnos dando unos inocentes piquitos. Los más puristas, incluso, cuando eran jóvenes, no se entregaban a arte de seducción alguno. Veamos un ejemplo en forma de conversación de esos años:

-Hola ¿Cómo te llamas?

-Ramón.

-Hola Ramón ¿Quieres rollo con mi amiga?

Y entonces la chica con la que Ramón hablaba, señalaba hacia un lugar indefinidamente oscuro de la discoteca, allí donde esta estaba su amiga.

-Vale ¿Y cómo se llama tu amiga?

Afortunadamente, con los años hemos aprendido que la belleza está en otros sitios y no solo en el exterior, y hemos aprendido el valor de una buena conversación.

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Llegar a casa y encontrarse con la familia: Ese momento era el más tenso de toda la noche. Previamente los padres habían acordado una hora de llegada que casi nunca nadie cumplía. Si sumáramos los minutos de más que los adolescentes han racaneado a sus progenitores, podríamos sumar miles de años. La cuestión, la verdadera cuestión en ese momento era parecer sereno y responder al interrogatorio de tercer grado sin arrastrar las palabras demasiado:

-¿Cómo ha ido la noche?

-Bieeeen…

-¿Oye has bebido?

-Noooo…

-Sí, sí, sí, tú has bebido

 

Nuestras noches por fortuna, ya no son así. Y aunque veamos nuestro pasado fiestero de jóvenes con nostalgia, preferimos tomar una copa, charlar y bailar un poco… y si es con una oferta de MELOBUSCO, mucho mejor.

 

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